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viernes, 17 de julio de 2015

antinomias e iconoantonomías

ANTINOMIAS  e iconoantonomías


Hechos de barro pensante, los humanos hacemos presente la antinomia, y lo que parece ser de una forma es otra cosa distinta; los sentidos nos engañan constantemente; lo alto es bajo y lo bajo es alto, lo blanco negro y lo negro blanco.
La libertad hace presente lo monstruoso, lo deforme, lo nunca visto, al ser transformado, al mito del Míster y el Doctor.
La apariencia engaña muchas veces y bien lo saben quienes ostentan ser un tipo de persona y son de otra calaña.
Una fotografía y unos datos en un pasaporte a nombre de una aparente honorable mujer, madre real de un lactante, puede ocultar la identidad de una terrorista.
Una clínica con apariencia de legalidad, aun dentro de la misma legalidad, puede ocultar un horrendo lugar de tortura prenatal, colaboradora de abortos compartidos.
Un respetuoso cumplidor de la ley puede llegar a aparecer, en el mejor de los casos, como un corrupto.
Un funcionario, a su vez, es juzgado asesino y es secuestrado porque sobre él cargan las muertes y la sinrazón de otros.
No sólo es cuestión de mirar el tema desde uno u otro bando, lo que justificaría  la blancura para unos y la negrura del mismo hecho para los otros,  sino que aun dentro  de cada persona se mezclan los matices,  se tergiversan los conceptos, se vive en un caldo impregnado de relativismo positivista.
Somos la generación de los antónimos y,  porque todo tiene su imagen, de las iconoantonomías.

jueves, 31 de enero de 2013

MICROCOSMO


En estos momentos, en el siglo XXI, ahíto de tramas,
sustracciones, corrupciones a todos los niveles, con el desencanto
anclado en lo más profundo de la sociedad, recuerdo estos
pensamientos emanados hace más de veinte años, cuando garabateaba
pensamientos de actualidad, relacionados con mi labor pedagógica en
un vetusto instituto de Zamora, rehabilitado hacía poco.  
Ojalá dentro de otros veinte años ya no tenga sentido lamentarse de
la poca sensatez que aún serpentea por doquier.



MICROCOSMO (La Opinión de Zamora, Viernes, 27 Nov. 1992)

Jesús Masana Monistirol

Rodeados por doquier de tanto románico se nos viene a la
mente ese hallazgo de nuestros antepasados, que a ellos les
sirvió para estructurar toda una cultura de la que aún hoy
recibimos mensajes aleccionadores: que lo grande, se repite en
lo pequeño, que el MACROCOSMO  está  en el MICROCOSMO, que el
hombre explica todo lo creado. Es un mensaje apocalíptico, que
no catastrofista, sino manifestación de las cosas que han de
ocurrir en los últimos tiempos, en los que según parece nos
ha tocado vivir...
   Porque también hoy el hombre repite el devenir del
universo, es una línea paralela junto a otra, a infinitas
 líneas dirigidas hacia un mismo fin, no siempre conocido.
  ¡Cómo está  el mundo! Redondo él, con todo lo del ozono, eso
otro de las guerras, el hambre, los bosnios...
 ¡Cómo está  nuestra nación! Con los dispendios, los "pufos"
de las comisiones, los "maastricht", las "filesas", las
encuestas, las devaluaciones, las oscuras muertes
xenófobas...
  ¡Cómo está  la ciudad! Con sus calles, reflejo en pequeño
del mismo percal; esas casas que se caen, esos puntos azules
de la ORA clavados en la acera ya de por sí exigua, esos otros
puntos punzantes de jeringas amenazadoras, esos impuestos, esa
muerte agazapada aquí y allí...­Cómo está  el Instituto, "El Claudio"!
 Talmente como la ciudad, el país o el mundo,  no nos engañemos.
 Parece tan mono  desde fuera y tal vez también desde dentro...
 Pero resulta que se ha comenzado a vivir en él sin permiso de Industria.
Estamos usando la luz, la calefacción, etc., pero por las
buenas. Naturalmente, el ascensor, elemento nuevo desde la
remodelación, está  parado por aquello de que sería  muy
engorroso tener un accidente en estas circunstancias. Nadie
parece querer asumir la responsabilidad del mencionado trámite
burocrático. Industria pide la colocación de un grupo
electrógeno  que la empresa constructora no ha ubicado por
razones que ella juzga de peso;  mientras tanto, como el
tiempo apremiaba, Delegación de Enseñanza dio el "placet" para
comenzar el curso; la dirección del centro y el Consejo
Escolar pasan del asunto y gestionan que la situación se
normalice, pero se lavan las manos. Los padres quedan
informados de este asunto si es que no lo estaban, porque
hasta el momento no han dicho ni pío, teniendo  a sus hijos en
una situación no ciertamente aceptable legal y físicamente;
algunos de ellos tienen serias y a veces insalvables
dificultades en acceder a sus aulas por falta del elevador
parado "burrocráticamente".
   Hay más "cositas", como escaleras interminables y con un
desnivel arquitectónicamente criticable; aulas con menor
capacidad que las antiguas, algún lavabo sin grifería,
radiadores goteantes... ¿Se puede vivir  en un edificio del
que no se ha efectuado entrega de obra? Legalmente, no lo sé,
pero que vivimos y admiramos el Instituto "Claudio" desde hace poco más
de un mes, sí es posible.
 ¡Cómo estamos todos! Cada uno somos un mundo, una nación,
una ciudad, un "Claudio", tal vez hasta remozados, peinaditos,
pero, cómo somos...
   MICROCOSMO.  ¿Catastrofismo? No, realismo, desde el que la reflexión y
la búsqueda de soluciones se podrá  hallar un camino en algún
rincón del mundo, el país, la ciudad,  el Instituto o de uno
mismo para salir de la mediocridad. Creo que ello es posible,
tal vez dejándonos adoctrinar por el románico.



  

lunes, 15 de febrero de 2010

Exposición "circus christi" en la Universidad de Granada


Como ciudadano de una nación culta y de acendrada tradición humanista; como artista -becario en el año 1973 en la Fundación Rodríguez Acosta de esta noble ciudad de Granada-, que busca ser portador de valores constructivos, basados en la belleza y en la trascendencia del ser humano, me resulta impropio de una Universidad su falta de discernimiento la hora de mostrar aspectos puramente personales de un psudoartista, que pretenden conculcar el sentido común, porque socaban las mismas fuentes de la cultura a la que antes me refería.
Paisaje de la Alpujarra Granadina, año 1973.